El Sentido de SER LIFE COACH

El sentido de ser Life Coach, es adquirir una identidad propia que va más allá de poner en práctica una simple metodología. Es ser tú mismo, como coach, con tus valores, pensamientos, experiencias y desde esa maravillosa posibilidad que obtienes, logras hacer contacto y encontrarte con un ser humano, que te abre su alma y te invita a formar parte de su historia, donde se pone en escena su situación actual, la cual desea cambiar, para obtener un resultado deseado y que en muchos casos, él cree no saber cómo lograr.

Ser Life Coach, significa ser un guía de vida, donde tienes en tus manos la responsabilidad de entrar al mundo desconocido del otro y desde allí acompañarlo en un viaje maravilloso de descubrimientos y aprendizajes, que permiten dirigirlo a un camino diferente. Significa, tener la plena certeza que su coachee, es capaz de lograr todo aquello que se proponga hacer. Confía plenamente en su capacidad, en su potencial y que él es merecedor de obtener un mundo mejor. Establece una relación donde lo más importante es estar presente, escuchar con los cinco sentidos y ser objetivo. Es entrar en un estado cuasi meditativo donde colocas entre paréntesis todos tus mapas, creencias, valores, para dejar entrar el mapa del otro, sin juicio y sin interpretación alguna.

Un life coach es, sencillamente quien necesita ser para poder expandir y liberar el potencial del otro, no es un brujo, ni un consejero, ni tiene la varita mágica, pero lo que si lleva consigo es la necesidad de crecer junto al otro, de ofrecer y contribuir con su bienestar. Es lograr pulir ese brillo que falta por relucir, porque en algún momento de su vida lo tapo o lo olvido. Es lograr el darse cuenta, para que desde esa luz, el significado de la experiencia cambie y permita a la persona tomar la acción y moverse hacia donde quiere y necesita llegar.

En mi corta, pero maravillosa experiencia como coach, lo que le ha dado sentido a mi vida, es la posibilidad de poder hacer de la práctica del coaching un estilo de vida y satisfacer mi necesidad de contribuir y servir a un mundo diferente, donde el ser un agente de cambio me ha permitido poder despertar gigantes internos dormidos y que en el momento perfecto deciden despertar. Es ahí, donde aparecen y se conjugan las ideas, la creatividad, la emoción y la acción, cuatro fuerzas, que en perfecto equilibrio permiten el crecimiento y la trasformación personal.

Maria Alexandra Duque